domingo, 15 de septiembre de 2013

“Las competencias de un docente del siglo XXI.”

Actualmente la educación en México se enfoca a la formación de seres humanos capaces de desempeñarse en los distintos ámbitos de sus vidas, mediante el desarrollo de capacidades y actitudes que progresivamente puedan mejorar y los ayuden a manejarse de manera coherente y efectiva en cualquier contexto en que se encuentre. Para que estas capacidades y actitudes puedan desarrollarse en cualquier individuo, es necesario de contar con el apoyo de alguien con la capacidad de gestionarlas y de orientar el uso de cada una de ellas.

Los maestros en el sistema educativo mexicano, se encuentran en constante capacitación, en el supuesto de que se les muestra de que manera poder impulsar el desarrollo de las competencias marcadas en cada plan educativo y de manera generalizada.

Durante estas capacitaciones se puede perder de vista las necesidades reales en un docente, para que este pueda también como ser humano en pleno desempeño de sus capacidades dentro de su contexto laboral, identificar, mostrar y desarrollar en el alumno sus capacidades natas, las diversas formas en que puede plasmarlas, las diversas herramientas y contenidos que le pueden servir para alimentar y transformar esas capacidades, entre otras cuestiones apegadas al proceso al concepto de formación de un individuo.

Por otro lado, no se debe mostrar de manera limitada las actividades que un docente realiza puesto que si esto se hace, se pierde de vista muchas de las competencias con que debería contar un docente.

De manera general, estas son algunas de las actividades a desarrollar por parte de los docentes:

Planeación
Tutorías
Gestión para el desarrollo de la educación
Reunión con padres de familia
Uso de tecnología educativa

Según Zabalza 2003. “Toda actividad exige la presencia de un número variado de competencias, para ser realizada con calidad. La competencia ha sido definida como un conjunto de conocimientos, saber hacer, habilidades y aptitudes que permiten a los profesionales desempeñar y desarrollar roles de trabajo en los niveles requeridos para el empleo.
Hablar de las competencias que un docente debe desarrollar es un tema novedoso, sin embargo, caracterizarlas, nos ayuda a orientar nuestra función hacia la formación integral del alumnado y al logro de la calidad en la educación.”

Para poder determinar de manera integral las competencias necesarias en un docente, se deben tomar en cuenta las actividades que este realiza para el logro del proceso enseñanza-aprendizaje, el cual va más allá de la mera participación en el aula.

De acuerdo a las actividades antes mencionadas podremos identificar entre otras:

La capacidad de comunicación oral,
Comunicación escrita,
De gestión,
De organización,
De análisis,
De síntesis,
Entre otros.

Así como el desarrollo adecuado de diversas actitudes a acoplar de acuerdo al contexto en que se vaya a desenvolver como docente.

Debemos ser conscientes de que la movilidad de saberes en un alumno, seda solo mediante el desempeño del docente en la correcta movilidad de las capacidades propias; de no ser así, este en cualquier contexto, el docente jamás podrá lograr su objetivo como formador de seres humanos libres y capaces de desempeñarse en el ámbito profesional que ellos elijan.  

Zabalza (2003). Competencias profesionales del docente universitario. Calidad y desarrollo profesional. España: Narcea.

"Las Competencias de un docente del siglo XXI: Organizar la propia formación continua" por Cinthia German Miranda

“Las competencias de un docente del siglo XXI”
Por Cinthia Lorena German Miranda
La educación no cambia al  mundo: cambia a las  personas que van a cambiar el mundo, Paulo Freire.
En éste siglo XXI el docente tiene el reto de desarrollar y poner en práctica un conjunto de competencias cuya importancia radica en  las nuevas ambiciones  del sistema educativo, hacia una educación de calidad  y una orientación hacia la formación  integral de los alumnos.
Primeramente les doy a conocer la definición de competencia la cual puede ser definida como un conjunto de conocimientos, saber hacer, habilidades y aptitudes que permiten a los profesionales desempeñar y desarrollar roles de trabajo en los niveles requeridos para el empleo (Zabalza, 2003).
En otras palabras podemos decir que competencia es todo aquello que le permitirá al alumno enfrentar cualquier situación que se le presente en los distintos roles que desempeñe a lo largo de su vida tanto en el aspecto laboral como en el personal.
También es importante conocer lo que es el proceso de enseñar-aprender y el objetivo básico de la educación lo cual lo expresó en los siguientes dos párrafos.
 “El proceso enseñar-aprender es una transacción humana que une al maestro, al estudiante y al grupo en un conjunto de interacciones dinámicas que sirven de marco a un aprendizaje entendido como cambio que se incorpora al proyecto vital de cada individuo. (Bradfor, 1973)
El objetivo básico de la educación es el cambio y crecimiento o maduración del individuo; esto es, una meta más profunda y compleja que el mero crecimiento Intelectual” (Bradfor, 1973)
 Philippe Perrenoud (1999) nos da a conocer las siguientes  diez nuevas competencias para enseñar:
1. Organizar y animar situaciones de aprendizaje.
2. Gestionar la progresión de los aprendizajes.
3. Elaborar y hacer evolucionar dispositivos de diferenciación
4. Implicar a los alumnos en sus aprendizajes y en su trabajo.
5. Trabajar en equipo.
6. Participar en la gestión de la escuela.
7. Informar e implicar a los padres.
8. Utilizar las nuevas tecnologías.
9. Afrontar los deberes y los dilemas éticos de la profesión.
10. Organizar la propia formación continua
 De las 10 competencias que menciona Perrenoud yo considero que una de las más importantes y  la cuál le puede ayudar al docente a que perdure lo transmitido por medio del resto de las competencias es la de “Organizar  la propia formación continua”, ya que ésta implica el reto de estimular el deseo de saber en los alumnos, sin duda ésta competencia permite realmente trascender en una forma positiva en la vida de los alumnos, ya que sembrar en ellos el deseo de seguir aprendiendo  es sin duda el mejor legado que un maestro puede dejar.
También considero qué el sembrar en los alumnos el deseo de ser mejores con la finalidad de ayudar al progreso de su sociedad es otra forma de trascender en la vida de los alumnos, esto lo digo por experiencia propia  ya que mi maestro de deporte Sergio Juárez trascendió de una forma positiva en mi vida y sembró en mí la semilla de seguir su ejemplo, enseñar baloncesto pero sobre todo ayudar a formar hombres de bien.
La educación  es el  arma  más poderosa  que se puede usar para cambiar  el mundo. Mandela
Les recomiendo que vean los siguientes videos
Referencias
Bradfor. (1973).
Perrenoud, P. (1999). Diez nuevas competencias para enseñar.
Zabalza, M. (2003). "Competencias docentes del profesorado universitaria. Calidad y desarrollo profesional". España: Narcea.



jueves, 12 de septiembre de 2013

Las competencias de un docente en el siglo XXI
Autora: Sanae Hinojosa Taomori

En la presente aportación, me abocaré principalmente a las ya conocidas competencias que debe tener todo docente, para hacer una reflexión sobre los retos actuales que esto presenta y los fundamentos que hacen de tales competencias, un elemento indispensable en la formación de todas las y los docentes en la sociedad actual.

Inicio abordando este tema exponiendo, de acuerdo a la lectura encomendada, las diez familias de competencias que debe tener un docente en estos tiempos, para desarrollar a su vez las competencias en los alumnos y tener un desempeño efectivo en los diversos ámbitos que la docencia requiere (Perrenoud, 1999):
1. Organizar y animar situaciones de aprendizaje.
2. Gestionar la progresión de los aprendizajes.
3. Elaborar y hacer evolucionar dispositivos de diferenciación
4. Implicar a los alumnos en sus aprendizajes y en su trabajo.
5. Trabajar en equipo.
6. Participar en la gestión de la escuela.
7. Informar e implicar a los padres.
8. Utilizar las nuevas tecnologías.
9. Afrontar los deberes y los dilemas éticos de la profesión.
10. Organizar la propia formación continua

Revisándolas detenidamente, podemos observar que el desempeño docente implica no solo un simple ejercicio de enseñanza y aprendizaje; engloba el contacto personal y directo que tiene el personal docente hacia el alumnado (de manera directa y sobre su entorno, por ejemplo, el contexto familiar), la institución (cuando se enuncia la participación activa del docente en áreas de decisión dentro de la misma), y la comunidad (en particular en su aspecto ético).
Cuando se elige a una planta de docentes se piensa y revisa siempre su capacitación profesional (estudios, experiencia, etc) sin tener siquiera en consideración sus capacidades sociales y cognitivas. Por si esto no fuera poco, no se estructura un sistema en el que el propio docente pueda desarrollarlas con una guía certera. Es así que las y los docentes terminamos buscando capacitación fuera de la institución (en el mejor de los casos), cuando es esta misma la que debería de fomentar y desarrollar tales capacidades, así como las busca en sus alumnos; ¿Cómo se puede pensar en obtener buenos frutos cuando las raíces no tienen los nutrientes necesarios?. La planta docente debe ser la primera en ser capacitada, para que esto impregne el aprendizaje del alumnado.

Como experiencia personal, saco a colación el caso de la carrera de Criminología que ofrece determinada institución en la cual me desempeño como docente. Por lo menos la mitad de la planta de maestros son elegidos por su experiencia como peritos en diversas instancias de gobierno, los cuales si bien pueden tener un ejercicio de la materia de décadas, eso no implica que tengan las capacidades necesarias para desarrollar no solo una instrucción necesaria en el área, sino una implicación en diversos aspectos sociales que requiere la docencia en relación con el alumnado, la comunidad y la institución.
Lo anterior ha detonado en diversos problemas de índole no académica, sino de relaciones interpersonales que rara vez llegan a resolutivos favorables.
Si bien no son parte del área docente de periciales (me aboco a las ciencias sociales) cabe destacar que no es una obligación coercitiva que tengan las instituciones académicas, de impartir enseñanza de competencias al personal docente, punto que me parece sumamente relevante, si esto es parte del plan nacional educativo; comúnmente el Estado hace pronunciamientos de tipo afirmativo, sin gestionar paralelamente la plataforma necesaria para llevar a la realidad tales demandas; el área educativa no es la excepción.
Es así que las y los docentes que ejercemos el área sin ser propiamente estudiosos de la educación, nos vemos inmersos en capacitación solo a voluntad (no imperativa) y que parte de nuestro propio presupuesto, no de una partida asignada a nivel gubernamental para la capacitación general de las plantas docentes de las escuelas en su totalidad.
También se hace una distinción entre escuelas del gobierno y privadas, como si fueran a impactar de manera distinta a la nación.

Sin hondar mucho en este último tema, por no ser el motivo principal de esta aportación, podemos observar como las competencias deben ser vistas desde una perspectiva completa y coordinada con los aspectos meramente académicos. Las instituciones deben desarrollar no solo los mecanismos para que la planta docente llegue a tales capacidades, estas también deben estar en constante evaluación y seguimiento.

Por otra parte, tenemos un segundo listado que engloba a su vez un conjunto de competencias elementales para el desempeño docente (Zabalza, 2003):
I.- Planificar el proceso de enseñanza-aprendizaje
II.- Seleccionar y preparar los contenidos disciplinares.
III. Ofrecer información y explicaciones comprensibles y bien organizadas (competencia comunicativa)
IV Manejo de las nuevas tecnologías
V Diseñar la metodología y organizar las actividades.
VII Tutorizar
VIII. Evaluar
IX Reflexionar e investigar sobre la enseñanza
X. Identificarse con la institución y trabajar en equipo

Podemos observar que este listado es mucho mas intrínseco que el anterior; no implica propiamente dicha una relación constante con el contexto y sociedad en la que el docente se desenvuelve; sin embargo, si se relaciona directamente con el ejercicio de académica en múltiples aspectos, como la tutoría, la evaluación y la investigación.
Esto es algo que se ha enunciado en diversos estudios sobre la docencia, retomando al ya referenciado Perrenoud en su obra Diez nuevas competencias para enseñar, tenemos otras ramificaciones también indispensables, como el trabajar a partir de las representaciones de los alumnos, a partir de los errores y los obstáculos al aprendizaje, hacer frente a situaciones problema ajustadas a los niveles y posibilidades de los alumnos (como los reiterados casos en los que el alumnado proviene de diversas instituciones que manejan distintos grados, lo cual deja a algunos en situación de desventaja sobre otros), evaluar a los alumnos en situaciones de aprendizaje, según un enfoque formativo, trabajar con los alumnos con grandes dificultades (muy relacionado con la tutoría y el ejemplo anteriormente enunciado), suscitar el deseo de aprender, explicitar la relación con el conocimiento, el sentido del trabajo escolar y desarrollar la capacidad de autoevaluación y la definición de un proyecto personal del alumno.

Tal parece que las y los docentes tenemos una amplia gama de tareas no vinculadas con el suporte académico, que nos involucran directamente con el alumnado no en un plano de instrucción, sino de guías y orientadores en los aspectos de enseñanza y de vida.
Se debe así mismo establecer una línea indisoluble entre lo que esto significa y la relación que pueda darse entre docente y alumno que pueda ser inapropiada. Ya se menciona en la lectura de Zavalza por ejemplo, que una cosa es la tutoría, y otra la de fungir como terapeuta.
Deben demarcarse debidamente las áreas en las que el personal docente tiene o no injerencia, para no caer en conductas inapropiadas o en un desgaste incluso del propio docente.

Esto sin embargo, no debe confundirse con que el docente deba estar al margen de los conflictos o situaciones adversas que se presentan dentro de la institución; todo lo contrario, debe establecer criterios y desarrollar técnicas para fungir un papel determinante en la resolución de las y los mismos; de manera enunciativa no limitativa, hay a continuación algunas que enlista Perrenoud en la lectura antes referenciada:

·         Hacer frente a crisis o conflictos entre personas.
         Elaborar, negociar un proyecto institucional.
         Organizar y hacer evolucionar la participación de los alumnos.
         Fomentar reuniones de información y debate.
         Prevenir la violencia en la escuela y la ciudad.
         Participar en la instauración de reglas de vida común referentes a la disciplina en la escuela, las sanciones, la apreciación de la conducta.
         Desarrollar el sentido de las responsabilidades, la solidaridad, el sentimiento de justicia.
         Negociar un proyecto de formación común con los compañeros (equipo, escuela, red)

Quiero hacer hincapié en el apartado de la solidaridad enunciada anteriormente, ya que esta la establece la propia Constitución en su artículo 3ro, junto con otras orientaciones que están implicadas dentro del listado presentado, como son la ideología de los Derechos humanos (en relación al sentimiento de justicia), y los conflictos y violencia (muy concernido al ya no tan nuevo debate sobre el bullying y lo que éste implica en consecuencias e impacto social), además de la creciente criminalidad que se gesta desde etapas tempranas, en las que el docente puede fungir como factor de decremento de la misma, en base a una disciplina y orientación sobre el alumnado.

En conclusión, las competencias de las y los docentes en nuestros días no pueden quedarse en un plano académico, deben impregnar el desarrollo personal de las y los alumnos, el de la institución, y el compromiso hacia la sociedad para llegar al bien común, en donde todas las personas tengan los elementos necesarios para afrontar las necesidades del mundo actual con responsabilidad, ética y solidaridad.

Referencias:

Perrenoud, Philippe. “Diez nuevas competencias para enseñar”. Editorial Graó, México, 2004

Zabalza Miguel A. “Competencias docentes del profesorado universitaria. Calidad y desarrollo profesional”. Narcea, España. 2003

Por cierto, fuera de las referencias,  recomiendo un breve video para reflexionar sobre la educación: